Me sorprendió el título del texto final del LADO B de LA FORMA EN QUE SUENAS, el libro melómano de JUAN MARTÍN FIERRO, el texto, homenaje a Pablo Milanés a raíz de su partida, lo tituló LOS DÍAS DE GLORIA, una maravillosa y nostálgica canción de Milanés que habla de como se van pasando los días de gloria y no nos damos cuenta; el tema también le da nombre al álbum de Pablo Milanés del año 2000, once cortes que reflejan la vitalidad de Pablito, como si empezaran nuevos días de gloria con el nuevo milenio.
El libro LA FORMA EN QUE SUENAS, como los vinilos, consta de dos lados, el Lado A con entrevistas musicales de todos los mundos melódicos, y el Lado B con textos también musicales publicados con anterioridad por Juan Martin Fierro en diferentes medios. El libro no es dedicado a un solo género musical, salta de la salsa al jazz, se pasa por el pop y por el flamenco, y en todos los casos con una profundidad que nos lleva a descubrimientos musicales que nos alegran el alma melómana, como por ejemplo la lista que hace Papo Lucca de los solos que mas le gustan, o la fantástica vida de Teresita Gómez.
LA FORMA EN QUE SUENAS, también va más allá de la discografía del artista, nos lleva a conocer su lado humano y personal, permitiendo entender el sentimiento musical que nos regalan, o a veces no entenderlo como es el caso de Bill Evans.
Al final del libro, después de Los Días de Gloria, Juan Martín Fierro nos regala varios QR que nos llevan directamente a varios playlist los cuales podemos sonar mientras leemos, y el tiempo va pasando y nos vamos volviendo viejos.
Ahora solo quedan recuerdos de aquel pasado. De un solo golpe, como si fuera el Dios mitológico pintado por Ron Levine para el trabajo de la Sonora Ponceña que trae este nostálgico tema nacido de la trova cubana, la ciudad borra las huellas que hemos dejado en cada paso anterior, para crear nuevos espacios donde surgirán nuevas historias, donde nuevas marcas, imborrables, indelebles, quedarán impregnadas en nuevos corazones, marcas como las que dejó en mi el edificio que implosionó en días pasados al frente del CAM, no fue un “crash” ruidoso, fue un “bomb” fulminante, seco, y certero, directo a los recuerdos de mis primeros años de vida, inciertos y dubitativos.
Cientos de veces durante 3 años subí y bajé sus escaleras con mis cuadernos adornados con carátulas de los Lebron Bros, y con los algoritmos y los números booleanos obligados de las clases de sistemas. Los salones eran estrechos, al igual que los pasillos, y el barullo se sentía desde la cafetería del primer piso hasta los salones del último, donde tuve pocas clases afortunadamente, no se si en el día era igual de agitada la vida del edificio, pero si estoy seguro que en la noche éramos mas consientes de que lo que allí aprendiéramos podría cambiar nuestras vidas.
Casi terminando mi carrera intermedia, into the 90s, La Sonora Ponceña lanza este atómico trabajo, donde vienen dos obras maestras de Pablo Milanés en tiempo de clave salsera: Quiero seguir siendo tu amante, y El tiempo; y como genio que es Papo Lucca, sus arreglos dejaron profundas huellas en toda una generación de salseros.
Los arreglos de El Tiempo llevan en cada nota la nostalgia que la letra del disco lleva en cada verso; para traducir este disco a la salsa Papo Lucca se hizo acompañar en los arreglos del bajista Joe Santiago, de ahí que el bajo se vuelva protagonista y tengamos un solo, también de Joe Santiago, totalmente acoplado a la rítmica del tema. Los arreglos de los coros son orgásmicos y todos los salseros los llevamos grabado como un recuerdo omnipresente y compartido…. “el tiempo el implacable el quee paa…só”.
El tiempo, el implacable, el que pasó siempre una huella triste nos dejó, qué violento cimiento se forjó llevaremos sus marcas imborrables.
Aferrarse a las cosas detenidas es ausentarse un poco de la vida. La vida que es tan corta al parecer cuando se han hecho cosas sin querer.
En este breve ciclo en que pasamos cada paso se dá porque se sienta. Al hacer un recuento ya nos vamos y la vida pasó sin darnos cuenta.
Cada paso anterior deja una huella que lejos de borrarse se incorpora a tu saco tan lleno de recuerdos que cuando menos se imagina afloran.
Porque el tiempo, el implacable, el que pasó siempre una huella triste nos dejó.