Mostrando entradas con la etiqueta Nuestra Herencia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Nuestra Herencia. Mostrar todas las entradas

Nuestra Herencia Salsera

Diego Romero, Diego Salsa, es un pana de la rumba, lo conocí en Osos Taberna, en la rumba, en la barra con su nena, yo en la barra con mi guaro; el montuno, la timba que aún no inundaba al barrio, el golpe de Puerto Rico, Nueva York y California, todo eso sonaba en la Taberna de Alonso Alomía, Diego Salsa, todos se los gozaba, todos se los goza, todos se los baila, respeto pa’ los mayores bailadores de Yambú, su corazón ColomboVenezolano siempre abierto a todas las sonoridades donde el sabor afrolatino se sienta.
Diego Salsa, Diego Romero, sigue en la rumba con su nena, en la pasión salsera que lo llena, que nos llena, que inunda al barrio, sigue en el barrio, seguimos en el barrio; me invitó a compartir con Alonso Alomía las perillas del Dj en Nuestra Herencia, valioso escenario salsero del movimiento telúrico que es esta salsa subterránea que no se escucha en la radio.
Cumplimos la cita, cumplió el bailador, cumplió el barrio, Nuestra Herencia salsera sigue firme.

Nuestra Herencia Acá Libre

Nuestra Herencia ya lleva recorridos 5 años de sabor de barrio, con la Salsa más cerca del cielo, la timba del 2,010 y el guaguancó de los 70s llevados juntos a la pista de baile, ahora en dos niveles, igual de paganos y esotéricos, sitio donde han llegado los melómanos a compartir su sabor con el bailador.
Para celebrar su quinto aniversario, acalibre.net fue invitado por Rodolfo y Diego “Salsa” junto a Juancho Producciones, Alonso Alomía y Andrés Pachanga, a compartir una noche de rumba afrolatina. Aprovechando este espació y momento, Acalibre.net dio inicio a lo que será nuestro reconocimiento a los sitios y personas que representan la resistencia salsera y que llevan la sangre salsera del barrio al nivel del goce pagano.
Hicimos entrega de un pequeño afiche donde se condensan algunos de los momentos vividos en este sitio de salsa, montuno, timba y guaguancó, pequeño homenaje, pero cargado de sentimiento, que Rodolfo agradeció y lo colgó en la pared, al lado de grandes personajes de la música latina, para que se convierta en diario testigo de cómo la música es el canal interoceánico que une las culturas y las generaciones.

Larga vida a Nuestra Herencia.

Asalto de Djs en NUESTRA HERENCIA

La noche del viernes el carro blanco de antena larga y lente oscuro (los de la seguridad), no apareció, el barrio con su rumor de esquina empezaba a cambiar de piel, la noche con sus actores noctámbulos miraban al cielo, no apareció tampoco el Team Malin; para evitar sospechas los criminales melódicos llegaron graneados, cual tortugas ninja subieron las starways to heaven, donde Nuestra Herencia se iba a elevar sobre la ciudad dormida con el montuno, el guaguancó y los misterios de estos Asaltantes de tabernas.
El Barrio acudió a la cita, como cómplice del hecho criminal que se confabulaba; los Djs ahogaron sin miedo asco ni desmayo la música de la radio comercial, cada uno tenía su propio cargamento musical, unos con sus misiles otros con sus balas perdidas, pero la munición estaba lista para tostar todo rastro de salsa monga. El nuevo montuno llegó y también llegó el montuno del nuevo milenio, de la mano de El Oso, El Chino, Juancho, Mauro, Pachanga y Vanvancito, cada uno con su propio prontuario musical labrado en la calle, en la Taberna, en el estanco, en la esquina.
El Barrio cumplió, subió la temperatura, se despojó del maleficio salsero radial y se entregó en oído y cintura a la melodía que le cumple, que cuenta su historia, que lleva el golpe del tambor como el pulso del corazón enamorao.
Nuestra Herencia, ícono de la rumba, sitio del goce pagano, que atreve a salirse del plástico radial, cada fin de semana reúne al barrio para construir sabor y sentimiento a través del baile y de la salsa, la buena salsa, que a pesar de todo logra llegar a la calle, a la esquina.
La horda criminal cumplió su cometido, nadie vio nada, pero todos oyeron, bailaron y gozaron, los tragos, causaron estragos, y cual diáspora salsera, cada uno desapareció con la promesa de volver a la delincuencia musical en cualquier momento, pero todos saben que los andan buscando por su mala maña de ponernos a gozar.