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MESA DE CONCERTACIÓN SOBRE LA SALSA EN CALI

Hace varios días el escritor Umberto Valverde encendió la polémica en Cali alrededor de la salsa debido a las declaraciones de la Secretaria de Cultura de Cali, donde se relegaba a la cultura de la salsa al vaivén de los intereses económicos privados, tratando de limitar el apoyo a la cultura salsera y por ende desconociendo la importancia de este movimiento en el desarrollo cultural urbano de esta ciudad que siente el golpe de la clave en todas las calles del barrio.
 Con muchas voces de apoyo a Valverde, se gestó rápidamente un documento para la Secretaria de Cultura, liderado por Alejandro Ulloa, Andrés Díaz y el mismo Valverde. A este documento se suscribieron la gran mayoría de los que desde su propio talento alimentan el movimiento salsero en la ciudad, músicos, melómanos, coleccionistas, bailarines, periodistas, rumbero anónimo, etc. La Asociación Cultural Salsared también se hizo partícipe de esta bandera suscribiendo el documento.

El Martes 24 de Abril en reunión en la Sociedad de Mejoras Públicas con una gran convocatoria, se presentaron los diferentes puntos de vista respecto al movimiento salsero; se destaca el resumen hecho por Ossiel Villada, del Diario El Pais, proponiendo objetivos a corto y largo plazo para el movimiento salsero. El resultado del ferviente reclamo de Umberto Valverde y de la unión de todos los amantes de la cultura salsera fue la creación de una Mesa de Concertación sobre la Cultura Salsera con la Secretaría de Cultura y Turismo de Cali. El documento generado fue el siguiente:







LA SECRETARÍA DE CULTURA Y TURISMO DE SANTIAGO DE CALI Y EL COLECTIVO DE DEFENSORES Y PROMOTORES DE LA CULTURA SALSERA EN CALI SE PERMITEN INFORMAR:
1. Que tras una larga y productiva sesión de trabajo realizada el pasado jueves 26 de abril en las instalaciones de la Secretaría de Cultura y Turismo, con una amplia participación de los diferentes sectores, gremios y grupos representativos de las comunidades vinculadas a las diferentes actividades de la Salsa en Santiago de Cali, se acordó poner en marcha una nueva dinámica de trabajo colectivo entre el Municipio y la ciudadanía para repensar el presente y el futuro de la Cultura Salsera de Cali.


 2.Que para tal efecto se acordó la creación de una Mesa de Concertación sobre la Cultura Salsera en Cali, la cual servirá como espacio reflexivo e instancia consultiva de la Secretaría de Cultura Municipal para concertar y definir todas las actividades, procesos y políticas que adelante esta entidad oficial durante los próximos cuatro años en relación con la Cultura Salsera de Cali.

3. La Mesa de Concertación nace como interlocutor legítimo y válido para encauzar la reflexión ciudadana de los caleños sobre el devenir de la Cultura de la Salsa en nuestra ciudad. Por tanto, en ella tendrán asiento los representantes de todos los sectores ciudadanos que convergen, dan vida y participan activamente de la Cultura Salsera de Cali desde diferentes ámbitos sociales y económicos. También participarán de ellas Corfecali, la Secretaría de Educación y la Unidad Asesora de Fomento Económico y Competitividad del Municipio. La metodología para conformar esta Mesa, designar sus integrantes y fijar su cronograma de trabajo será anunciada en el transcurso de los primeros quince días del mes de Mayo, por los firmantes del presente comunicado.

4. Las tareas iniciales de la Mesa de Concertación serán dos: en primer lugar, buscar la mejor conceptualización y las decisiones más acertadas para la realización de los eventos que el Municipio ha apoyado en los últimos años, como el Salsódromo, el Encuentro de Melómanos y Salsotecas, el Festival Mundial de la Salsa, entre otros. Y, por otro lado, impulsar la definición de una Política Pública para la Salsa, que quede incluida en el Plan Decenal de Cultura de Santiago de Cali y el Plan de Desarrollo Municipal para el período 2012-2016. El punto de partida de esta tarea será el Plan Estratégico de la Salsa que la Secretaría de Cultura ha elaborado, y que constituye la hoja de ruta de la Administración Municipal para respaldar la Cultura Salsera en Cali.

5. La Secretaría de Cultura y Turismo de Cali y el Colectivo de Defensores y Promotores de la Cultura Salsera en Cali reconocen que la diversidad de opiniones y puntos de vista en torno a la identidad salsera, más que una dificultad, representa una oportunidad para la construcción de propuestas y políticas sostenibles en torno a la salsa. Por la misma razón, ratifican su voluntad de guiar, en adelante, el debate público por los canales del diálogo respetuoso, tolerante y propositivo.

FIRMAN:

SANDRA DE LAS LAJAS TORRES PAZ
Secretaria de Cultura y Turismo de Cali

ALEJANDRO ULLOA
Antropólogo Profesor Universidad del Valle

UMBERTO VALVERDE
Escritor y Periodista

PALO DE MANGO - PRIMER ANIVERSARIO

La lluvia nos arrinconó en el lobby del edificio de Comunicación Social de Univalle, pero hizo más efervescente la noche de viernes, la noche fría de viernes de esta Cali de esencia y de efervescencia rumbera, efervescencia salsera, montuno y guaguancó, agua que cae del cielo, “lluvia de tu cielo” recordó Alejandro Ulloa, cae la lluvia y sube la temperatura, “suenan los tambores abacuá”, el tambor fue el elemento, el sabor negro, la cultura afrolatina, “sin negro no hay guaguancó”, sin negro no hay sabor, Frankie Vásquez, Ismael Rivera, Pablo Lebron presentes, todos gozando, Yori, Penilla, Perillas, Bladimir, Ulloa, Montenegro arengando, Pachanga con su pregón por encima del aguacero, la Mulata, Luis “Muralla”, todos con piel salsera, con piel rumbera, con el sabor aprendido del barrio.
Primer Aniversario de Palo de Mango, colectivo de investigación musical liderado por el Profesor, Lingüista, Antropólogo Alejandro Ulloa Sanmiguel, salsero del barrio; quizá llegué muy tarde o me fui muy temprano, pero nadie presentó al colectivo, quizá ya no estaban a mi llegada, quizás los volantes que hablaban de su trabajo se agotaron, afortunadamente encontré en la web algo de información, pero no el formato de inscripción al colectivo.Rumba sabrosa, como las rumbas de la esquina del barrio, amigos, cerveza y mucha Salsa.

EDDIE PALMIERI EN CALI: EL TIEMPO SERÁ TESTIGO

Nuestro Amigo Alejandro Ulloa, que nos lleva años luz en la crónica de esta Cali Caribe, nos demuestra una vez mas que hubiera sido un sacrilegio no haber presentado a Eddie Palmieri en el Parque de la Música, templo salsero donde debemos rendirle culto no solo a la música sino a los que la crean. Aquí les dejo su crónica.Para quienes habíamos esperado con la fe del creyente que procura una revelación en el ritual sagrado, el concierto de Eddie Palmieri y La Perfecta era una bendición anunciada. Aunque muchos se preguntaban si sería realidad, el concierto inaugural de la Feria de Cali significaba el encuentro cara a cara de la capital de la salsa con el creador más importante que aún permanece vivo. Cuando un sector del público empezó a irse, comenzó lo mejor. O no sabían quien era Palmieri o no les interesaba. La amenaza de lluvia espantó a quienes abandonaron el estadio, mientras sus fieles adeptos permanecíamos en pie. Podía venirse el cielo encima que no nos moveríamos. Poco a poco fueron llegando las canciones: “Muñeca”, “Oyelo que te conviene”, “Sujétate la lengua”… y una parte del repertorio que grabó con La Perfecta entre 1961 y 1968. Aunque no eran los mismos músicos de aquel entonces, sí eran tan importantes como ellos y de igual calidad. Una nómina de lujo encabezada por Herman Olivera, “El sonero del siglo XXI”, acompañado por Ray Viera en los coros y el resto de la banda que respondió con creces a las expectativas de los salseros.
Lluvia de tu cielo
Después de un huracán de melodía, la Orquesta decidió complacer a unos cuantos seguidores que en primera fila pedían con vehemencia ”Un cachito pa´huelé”. De tanto insistir, y cuando ya no lo esperaban, sonaron los primeros acordes. Con la maestría del sonero que está en clave, Hermán Olivera entonó la frase irreverente: “Ahora que mama no está aquí, Dame un cachito pa´huelé”. Y a medida que galopaba en el montuno, del cielo empezaron a caer nuevas bendiciones. Gruesas gotas transparentes descendían vertiginosas sobre nuestros cuerpos henchidos de ritmo.
Una tormenta diluvial cayó sobre Cali, como si toda la orquesta hubiera sacudido el firmamento, y los trombones de Conrad Herwig y Jimmy Bosch hubieran convocado a las nubes, y el piano de Eddie hubiera atraído todos los rayos que Changó tenía reservados para nosotros, y el pequeño Jhonny hubiera tocado las puertas del más allá con sus tumbadoras, y Bryan Lynch abriera las puertas del más acá con su trompeta, para que Karen Joseph entrara con su melodiosa flauta a improvisar. La notas ascendían al cielo en espiral, en contravía de una lluvia que arreciaba. Truenos y relámpagos fulguraban más allá del horizonte. Kabio sile pa´Changó. ”Ahora que mama no está aquí, dame un cachito pa´huelé…”
Después de todo, los que permanecimos hasta el final, fuimos redimidos por la música de La Perfecta y la intensa lluvia fresca sobre Cali. Ambas venían del mismo cielo. Los que se fueron nunca sabrán lo que se perdieron. Al fin y al cabo, al día siguiente un nuevo concierto les daría la oportunidad de desquitarse en el Parque de la Música, donde estarían todos los que son…y los que pudieron asistir. Era el sábado 26 de diciembre de 2009. El Encuentro de Melómanos y Coleccionistas creado en Cali por Gary Domínguez en 1991 llegaba ahora a su punto culminante, con Eddie Plamieri y La Perfecta Dos, traídos por Corfecali como un regalo para los salseros de la ciudad que veían cumplir un sueño. Un regalo de navidad y año nuevo que la alcaldía entregaba generosamente para la feria de este año. A las diez de la noche ya era imposible llegar al parque. Una inmensa alegría desbordaba todo lo previsto. Una poderosa energía se multiplicaba en cada aliento, mientras los músicos ocupaban la tarima. Cientos de campaneros lo recibieron aplaudiendo con el hierro, tocando una clave colectiva. Primero fue “El molestoso”, “Yo quisiera saber, lo que te molesta de mí…” Luego, “Cúidate compay, no creas en nadie…” un mensaje duro, del más puro escepticismo, el de los incrédulos radicales. Hay ya tan poco en que creer…pero todavía vale la pena amar. Palmieri sostiene el tumbao con la base rítmica que le acompaña y el bajo de Luques Curtis. Nelson González tresea frente al piano en un contrapunto de miradas y sonrisas cómplices que la audiencia disfruta plenamente. Las cuerdas, al igual que las teclas y los cueros, bailan de mano en mano, ante un público absorto. Esa noche, Eddie Palmieri nos regaló el alma.
“Oye lo que te conviene…”
La noche avanza y la temperatura sube, como en la canción de los Lebrón… “Oye lo que te conviene…” sonea Olivera, Ray Viera corea a su lado. Jimmy Bosch trombonea como si tocara el bongó, pra pra pra prá… cutu cuprá cuprá…”tienes que bailarlo al compás de la clave…Oiga mire vea – canta Olivera – del puente para acá está Cali… del puente para allá es Juanchito”. Luego la descarga del pequeño Jhonny en las congas que se agitan con el timbal de José Clausell antes de que Conrad Herwig empuje la vara del trombón. Conrad ataca y Jimmy Bosch le responde con un registro menos grave. La briosa trompeta de Bryan Lynch entra en el juego. Es su turno y no puede quedarse atrás, aunque esté atrás en la última fila de la orquesta. En el primer compás recuerda acompañando a Héctor Lavoe en los 80, tocando en Juan Pachanga cuando Juanchito era Juanchito…Lynch lo recuerda malicioso, pero el trío de vientos se atraviesa en la memoria con una moña ahora más intensa. Trombones, trompeta y flauta diseñan su propia ruta melodiosa. Otra vez se soltaron los caballos. Polifonía celestial.
El público en el parque se apretuja. Lo vendedores de música ya no tienen clientes ni curiosos merodeando sus puestos. Sólo hay atenciones para Palmieri y la Perfecta Dos. Todos los melómanos están en su salsa. A quien no le gusta esa malanga…“Está caliente el ajiaco, la sopa quema la boca…” Otra vez resuenan los trombones, Barry Rogers debe estar feliz, Mark Weinstein, José Rodríguez y Joe Donato también. Sus colegas de hoy son tan buenos como ellos hace 50 años, aunque tengan su propio estilo. “Esa malanga, quema la boca, enfríala un poco para comerla sabrosa….”Ay que buena está”, dice Olivera…”Malanga”, canta el coro multitudinario liderado por Ray Viera…El sonero continúa: “a quién no le gusta esa malanga…barriguita llena, corazón contento.” EL obligado de bajo pasa a primer plano. Luques Curtis sostiene la armonía con sus dedos que recorren el bajo con determinación, como el que acaricia una mujer en lo más íntimo. El bongó acompaña la moña, la campana retumba al lado del trombón, campanea bongosero que la polirritmia te llama. En el climax del ritmo la flauta de Karen Joseph se recrea como un jilguero en lo más alto del árbol. “Tirándote flores, Tirándote flores… que yo te tiro mis flores…” y el público corea el montuno en un son afincao que nos recuerda al Bobby Valentín. Otra vez Conrad Herwig con su vara y su trombón, los tres en uno. Como un camión en la avenida, las notas del trombón rompen el horizonte y sus secretos. Parecen los vientos del apocalípsis. Con la potencia de un trombón, no hay virgen que se salve. José Clausell apenas baila con sus brazos largos y su pelo ensortijado como los brujos de la tribu. El cascareo del timbal avanza en medio de los cortes y repiques que improvisan sus manos. El piano de Palmieri, el bajo de Curtis y el tres de Nelson González conversan frente a un público incapaz de bailar. No hay espacio ni tiempo para hacerlo. Este es un concierto para mirar y escuchar con todos los sentidos. Es la Perfecta y verdadera audición de los melómanos. Vista hace fe. Un bongó suelto se acelera como llamando la atención contra el olvido. El muchacho no tiene cara de ser un músico celestial. Orlando Vega en el bongó parece apenas lo que es: un joven mulato como cualquiera del Caribe, o del Pacífico, o de Cali. “Y yo tirándote”, pregona el sonero…”y yo tirándote”, replica el coro, antes del interludio. Conrad Herwig sacude su pierna izquierda, levanta su brazo derecho y dispara un cañonazo contra los piratas del mal gusto. Jimmy Bosch le riposta y Brian Lynch se mete en la controversia. El mambo diablo de Arsenio nunca había sido tan especial. Un mambo inolvidable, una moña inmortal. Eddie Palmieri en Cali. El tiempo será testigo.
El sólo de piano nos recuerda la solemnidad del rito. El maestro está en lo suyo, mira de paso al público que lo mira y las miradas se multiplican. Las teclas ríen y lloran a la vez con una improvisación que viene de lo más profundo. Con Nelson González rinden homenajes a tantos músicos que ya no están. Es una larga rapsodia hecha de fragmentos que todos llevamos en la memoria. Clausell y el cascareo discreto en los costados del timbal, también homenajean al piano cuando está en el centro del concierto. El público responde agradecido… estupefacto. “Y yo tirándote” - dice Olivera – “Quiero comprarte una casa en Cali o en Palmira…” ¿A quién le estará cantando?
Una suite sutil y delicada brota de los dedos de Palmieri, como un preludio a su “Muñeca”. Es la introducción de “Colombia te canto”, compuesto por él y su hermano Charlie e interpretado por ambos. Una canción que tiene a Cali como protagonista, con sus bailaderos de los años 70 y sus bailadores de siempre. La suite es un homenaje a su hermano que también anda muy campante por el parque. Siempre aparece en sus conciertos sin que Eddie lo advierta, y cuando lo siente no queda más remedio que dejarlo tocar como él lo hacía. “Ay mi muñeca perdóname”, canta Olivera…”Me encontraste en los brazos de otra nena…y yo te juro que no lo hago más… Ay mi muñeca perdóname…quiero besar tu boquita, decirte tantas cositas…” Es amor del bueno, del que tanto necesita la humanidad, sobretodo este país… y esta ciudad. Jimmy Bosch ha vuelto al frente, es pequeño pero se agiganta con el trombón, jugando a nuevas melodías con sus compañeros de mesa. Olivera vuelve a pedir perdón, pero él ya está perdonado, en esta vida y en la otra… “Te quiero más que a mi vida, más que a mi vida te quiero pero más quiero a mi vida porque sin ella me muero…Ay mi muñeca perdóname…” Algo nos evoca a Ismael Quintana, pero no es hora de comparaciones. Interludio de bajo y piano, campanea bongosero, conguea tumbador que la muñeca ya te perdonó. La muñeca está feliz y nosotros también. El diálogo no se detiene, piano con bajo, bajo con piano. Es un intercambio fraterno que parece de padre a hijo, de abuelo a nieto. Palmieri con setenta y tres diciembres encima y Curtis con apenas veintitrés. Hay 50 almanaques de por medio pero un solo espíritu en la música que los une. Es “la buena noche con la Perfecta”, dice Olivera. Ahora José Clausell se suelta con sus baquetas bailando sobre los timbales, mientras Eddie Palmieri inicia un solo de piano antes de que Olivera continúe: “Siento tanta alegría, me siento sabroso, sí Cali, con la Perfecta, la predilecta, Lázaro y su micrófono…” Ya viene el danzón y Karen Joseph enflautada, porque ella y su flauta son una sola, como el rocío y la flor a la hora del encuentro.
“Azúcar pa´ti…”
Se acerca el final y “el ritmo que traigo es azúcar, azúcar pa´ti”. Azúcar pa´Cali canta el trombón, y Karen que baila, y Olivera que pregona: “melao pa´l sapo, el sapo quiere melao, chumba la catera máquinolandera, oye cómo va, mi ritmo, bueno pa´gozar y más azúcar pa´ti y más azúcar pa´Cali. Esto sí es salsa caballero. El sapo quiere melao y Bryan Lynch se lo sirve en los riffs de la trompeta. Bábara batiri, Azuquita pa´ti…” Batakum ta - ta, “vámonos pa´l monte que el monte me gusta más, aquí en las grandes ciudades se acerca la depresión, aquí en las grandes ciudades se acerca la represión…”. Pra pra pra pra, retumba el trombón de Conrad. Pra pra pra pra, una bomba va a estallar, pero no se preocupen los de la seguridad democrática, que esta es una bomba de alegría, no de las que matan por matar.
“Vámonos pa´l monte…”
“Vámonos pa´l monte que el monte me gusta más…” Y pa´los que les gusta el monte, ¡que viva la personal !. Ahora siguen los mambos, el mambo diablo de Arsenio, una moña pa´ guarachar. El trombón de Conrad y luego Bosch, “este mundo está travieso… y peligroso”, sonea Olivera, “dicen que poquito a poco se acerca la represión”, nuevos vientos al unísono, buenos vientos buena mar. El parque está que se cae, pero no tiene donde caer. Es el templo sagrado de la salsa. De nuevo un corte para que ataque el maestro, más piano en memoria de Charlie, y una descarga de Jimmy Bosch para que el público enloquezca. Y luego Herwig, y luego Lynch, alternando las notas graves y las agudas, con los registros medios, mientras Nelson González con su tres parece un cuatro en la tarima. Es Eddie Palmieri y la Perfecta Dos. Palmieri y su banda están en trance, el público también. Al final, un solo de José Clausell, a manera de despedida en los timbales. Y por último, una descarga inolvidable del pequeño Jhonny volando muy alto sobre las tres tumbadoras. Son los vientos del apocalípsis, el mundo se va a acabar, que bueno que acabe así, porque después de ver esto, uno puede morirse, tranquilamente feliz.
Nadie quiere moverse de su sitio. Las diez mil personas que se abarrotaron para este bautizo colectivo de la salseridad están plenamente satisfechas. Después de ver a Eddie Palmieri en Cali, la gente puede creer en Dios. Nosotros seguimos confiando en los orishas..