LAS INFLUENCIAS PRIMORDIALES PARA RUBEN BLADES

No había cumplido aún su mayoría de edad y ya las inquietudes musicales de Rubén Blades estaban buscando un rumbo, una guía que conciliara sus posiciones políticas y sociales con su innato talento para unir letra y música. Y si la inspiración melódica le llegaba del caribe y New York, la orientación para que las letras se acoplarán sin esfuerzo al ritmo de la clave le llegaría de Suramérica; como si estuviéramos descubriendo las las claves de Melquiades, Rubén Blades nos cuenta que discos lo llevaron por el camino que uniría de manera exquisita el reclamo social y la vida del barrio con armonías inolvidables. 


Cuando yo empecé los modelos de los temas eran de amor, o temas como coco seco, coco coco coco seco…. todos los temas eran orientados en esa dirección, yo encontré varias personas que me orientaron y todas eran de Sur América” Así empieza Rubén Blades a contarnos sobre como encontró el camino para darle vida a sus composiciones de corte social y urbano.  

El disco más trascendental para que Rubén determinara la ruta de su obra musical se gestó en Brasil, se trata de una composición de Théo de Barros para el Jongo Trio, conformado por el pianista Cido Bianchi, el  bajista Sabá (Sebastião Oliveira da Paz), y el baterista Toninho Pinheiro; el disco, “O Menino das Laranjas” (el niño de las naranjas) nos cuenta la historia de un niño vendedor de naranjas, hijo de madre soltera, “por que la ignorancia hay que sostener…”, nos recuerda mucho al “manicerito” de Ernie Agosto de 1979 que tenía que mantener a su madrastra. “O Menino das Laranjas” vendría en el trabajo musical que El Jongo Trio lanzara en 1965 bajo el sello Farroupilha; Rubén Blades tenía 17 años.

Sobre este disco diría Rubén: “Un disco (en cassette) que me entregó un amigo de mi papá, músico también con el cual colaboré en mi primera banda en Panamá, el Conjunto Latino del Papi Arosemena, Anel Sanders, percusionista, y también coleccionista, y Él tenía esta producción de un grupo brasileño:  Jongo Trio, que me dio a mi dos cosas: Una El fundamento armónico, que unía el fundamento rítmico afrocubano, estos tipos me abrieron las orejas, y el otro fundamento fue el tono social de las canciones que más adelante, a través de esta introducción,  “O menino das laranjas” (el niño de las naranjas), aumentó Chico Buarque, Gilberto Gil, Caetano Veloso, Jorge Ben y toda esta cantidad de artistas excelentes de Brasil” (Entrevista en Cuando Los Elefantes Sueñan con la Música, octubre de 2,007)

El segundo disco que Rubén tendría dentro de sus inspiraciones sería TERRA DE NINGUÉM, diría Rubén sobre este disco: “Otra vez el tema social, el terrateniente, la pobreza, siempre todo amarrado con un optimismo, una cosa interesante, y de allí por ejemplo surgen también la ideas que puedes tener una canción en tono mayor, con un tema que tiene una relación dura, difícil, que confunde la unión del tema, y eso lo hice en el Padre Antonio, está escrito en tono mayor, y el que no entiende la letra se cree que es una canción muy alegre, y de pronto comienza a escuchar, que el niño no conoció a Pelé, que al cura lo matan en una misa, pero como está en un tono mayor, incluso se provoca una reacción emocional mucho mas fuerte todavía, y terra de ninguem tiene eso, que va en tono mayor y después el tono social”. La composición sería de Marcos Valle y Paulo Sergio Valle, y saldría en el álbum “Viola Enluarada” de Marcos Valle del año 1968.  
El tercer disco que tendría Rubén Blades dentro de su guía musical para componer su canción social sería “A Banda” de Chico Buarque, que saldría en un álbum llamado “Chico Buarque de Hollanda” para el año 1966. “A banda” relata de una forma simple pero melódica el paso de una banda que canta “cosas de amor” por la calle de un pueblo, y todos dejan su quehacer su rutina para por un momento soñar y dejarse llevar por las letras que la banda canta, para luego, al finalizar su paso, todo vuelva a su estado primario y adormecido. 
Y el cuarto disco para la inspiración inicial de Rubén Blades, sería una balada compuesta por Piero, “mi viejo”, y que sería lanzada en el primer disco del artista en 1969.  Rubén habla de la sorpresa al conocer este disco: “Piero pega un número en Panamá, que se llamaba mi viejo, y en ese disco está hablando de su papá, eso es una balada, eso era extraordinario, las baladas casi siempre iban hacia el amor, pero el hablaba de su papá, y ese tema me dejó pensando, y me dije por aquí es la onda”. Luego Rubén Blades le presentaría a Piero una de sus primeras composiciones, Pablo Pueblo, la cual es rechazada por Piero quien le dice: “eso lo debes cantar tu, y así seremos dos”. 

En general, la música brasilera, la de Chico Buarque, la de Marcos Valle, etc, sería la mayor influencia en la primera etapa de Rubén Blades como compositor, y como se lo recomendaría Piero 8 años antes, en 1977 en su álbum debut con Willie Colón, Metiendo Mano, saldría prensada esa bella melodía que habla de un hombre que llega cansado a su casa del trabajo: “Pablo Pueblo”. 

Entrevista a Rubén Blades en Salsa al Parque 2013.

2016-Feb-14